Archivo de la etiqueta: José María de Zavala Castella

La herencia de un hombre justo (1992)

El País

23/11/1992

Carlos Hugo de Borbón Parma

En memoria de José María de Zavala

Desde hace más de 10 años no tengo intervención alguna en la vida pública española y he declinado cuantos requerimientos se me han hecho para estar presente en los medios de comunicación. Si interrumpo ahora este prolongado silencio es porque ha ocurrido algo que me empuja a hacerlo: en la madrugada del pasado día 13 falleció en Madrid José María de Zavala, el hombre al que considero mi mejor amigo. Quiero rendirle desde aquí un homenaje, pero no sólo al amigo, sino a una personalidad relevante en la historia reciente de nuestro país que no debe quedar al margen de la memoria colectiva. Es muy posible que los más jóvenes desconozcan lo que ha significado José María de Zavala, un hombre que perteneció a ese puñado de españoles que hicieron posible la llegada de las libertades democráticas a España tras 40 años de dictadura. Sus nombres ya no ocupan las páginas de los periódicos porque se retiraron de la actividad política para mantenerse leales a los ideales que han gobernado sus vidas. Por ello considero una obligación, a la vez que un privilegio, recordar el talante humano y el compromiso personal y político que ha elevado a Pepe Zavala -que es como todos le conocíamos- a la categoría de los personajes excepcionales que están detrás del desarrollo de los pueblos. Sigue leyendo

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Actos legitimistas en Portugal (1967)

Fuente: Revista Montejurra, Enero de 1968, nº 33.

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Cita cumplida: Carlistas sobre Portugal

A primera hora de la mañana del día 8, tan pronto como se abrió la frontera, decenas y decenas de autobuses y numerosos automóviles particulares, repletos de boinas rojas, enfilaron hacia las tierras hermanas, hospitalarias y amabilísimas –no nos cansaremos de agradecer la actitud verdaderamente cordial del Gobierno y el pueblo portugués hacia los peregrinos carlistas- de la vecina República atlántica. Una niebla densísima y persistente, y un tiempo muy frío, habían endurecido el viaje, pero así era más patente el sacrificio, económico para no pocos y físico para todos, de Don Javier al último de los asistentes. Sigue leyendo