Archivo de la categoría: 1975 Carlos Hugo I

Palabras de Don Carlos Hugo en Arbonne (2003)

 

Palabras de Don Carlos Hugo en el acto de imposición de cruces de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta, celebrado el domingo 28 de septiembre de 2003 en Arbonne.

Quería deciros, en primer lugar, que esta mañana durante la Misa me dí cuenta de la suerte que tenemos todos de ser cristianos, de haber nacido después de la venida de Cristo al mundo, y de poder ver nuestra vida no como una vaga esperanza lejana, sino como una certidumbre de que todo lo que hagamos en la vida, sea grande o pequeño, tiene sentido porque Dios pone todo esto al servicio de la sociedad. Sigue leyendo

Discurso de Don Carlos Hugo en Solesmes (2001)

Discurso pronunciado el 13 de octubre de 2001 en Solesmes (Francia), en cuya Abadía reposan los restos mortales de Don Javier.

Valle Inclán ha dicho que cuantas más raíces en el pasado, más espacio hay para el porvenir. De alguna forma el Carlismo durante ciento setenta años ha luchado en tres guerras sucesivas y una guerra civil, que le han dado autoridad para hablar de presente y futuro. Es increíble pensar que un grupo humano, como el grupo carlista, haya logrado sobrevivir a tantas derrotas políticas y militares y no desaparecer. Es una sorpresa para cualquiera que lo observe. Sigue leyendo

Palabras pronunciadas por Don Carlos Hugo en el II Capítulo General de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta (2000)

Palabras pronunciadas por Don Carlos Hugo de Borbón-Parma en el II Capítulo General de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta (ROLP), celebrado en Trieste el día 13 de octubre del año 2000.

Señores, hace unos treinta años, mi Padre, públicamente, en una reunión del pleno del Capítulo de la Orden de la Legitimidad, me concedió su Gran Cruz y desde entonces hemos luchado constantemente por la Causa del Carlismo.

Hoy me toca concederla a mi hijo y heredero Carlos (aplausos y vivas, mientras S.M. procede a imponer la Gran Cruz a su hijo, el Príncipe). Todos comprenderéis lo que esto significa para mí. Dentro de unos cuantos años, mi hijo hará lo mismo con su hijo y así seguidamente. Lo que yo quiero decir es que este gesto, como todo gesto, no es simplemente simbólico, sino que es la expresión de una actitud personal y el reconocimiento de una obligación, la obligación de servir una Causa, que es la Causa que el Carlismo ha servido siempre, la Causa de la Libertad, Dignidad y Autonomía de los pueblos, no solamente en nuestras tierras, sino en todas las tierras del mundo, porque sin Autonomía, sin Libertad, no puede haber Justicia y sin Justicia no puede haber Paz. Sigue leyendo