Muere Carlos Hugo de Borbón, reformador del carlismo

Diario de Navarra

19/08/2010

D.N.

Abandonó la política tras no conseguir un escaño como diputado en las primeras elecciones de la democracia

Carlos Hugo de Borbón y Parma, el último pretendiente carlista y reformador del movimiento político protagonizado por su familia a lo largo de más de siglo y medio, heredero de la casa de Borbón y Parma, falleció ayer a los 80 años en Barcelona.

Heredero de una de las corrientes políticas más importantes en Navarra desde el siglo XIX hasta los tiempos de la transición democrática, nacido en París en 1930, casado en su día con la princesa Irene de Holanda, estaba siendo tratado de un cáncer de próstata.

Será enterrado en la cripta familiar de la iglesia Steccata (Parma, Italia). Antes, los restos mortales del fallecido, que en Holanda tenía el título oficial de príncipe, serán trasladados desde Barcelona primero a la capilla Koepel van Fagel, situada en las inmediaciones del Palacio Noordeinde de La Haya, donde la reina Beatriz de Holanda tiene su residencia oficial. La boda religiosa de su hijo y primogénito, Carlos, que iba a celebrarse la próxima semana, ha quedado aplazada.

La pasada semana, Carlos Hugo se había despedido ya de sus seguidores. A través de un comunicado había hecho públicos sus problemas de salud declarando estar “totalmente en manos de Dios”. Finalizaba pidiendo a sus seguidores “seguir al lado de mis hermanas María Teresa, Cecilia y María de las Nieves, y de mis hijos Carlos Javier, futuro Jefe de la Dinastía, Jaime, Margarita y Carolina”.

Carlos Hugo de Borbón Parma, que también era duque de Piacenza y Parma, hijo de Javier Borbón y Magdalena de Bourbon-Bousset, se encargó de transformar el carlismo en un partido político afín a postulados de socialismo, autogestión y federalismo ante la oposición del sector tradicionalista encabezado por su hermano Sixto.

En 1964 se casó con la princesa Irene de Holanda, para lo cual la hermana de la reina Beatriz se convirtió al catolicismo ante la desaprobación de la familia real holandesa. Con cuatro hijos, se divorció en 1981.

De la Sorbona a Montejurra

Licenciado en Derecho en la Soborna y en Ciencias Económicas en Oxford, en 1957 entró en España de forma clandestina en pleno régimen de Franco. En 1962 volvió para trabajar como minero en un pozo asturiano con el seudónimo de Javier Ipiña. Expulsado de España, regresó clandestinamente para presidir la romería carlista de Montejurra de 1976 en la que, como se sabe, sus partidarios se enfrentaron a los seguidores de su hermano Sixto de Borbón, tradicionalistas, arropados, entre otros, por elementos de extrema derecha italiana y española. Murieron por disparos dos de los partidarios de Carlos Hugo, Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero.

Fracaso electoral

Aunque en 1975 fue proclamado pretendiente carlista a la Corona española, manifestó posteriormente su renuncia a la corona. Adquirió la nacionalidad española en 1979 meses después de entrevistarse con el rey Juan Carlos. Ese mismo año llegó a presentarse en Navarra a las elecciones generales por su partido sin lograr escaño de diputado. Sumó 19.522 votos (un 7,72% de los votos). La UCD consiguió tres diputados, uno el PSOE y otro UPN. Esta decepción originó su fulminante retirada de la política. El partido carlista logró un parlamentario foral (Mariano Zufía) en el primer parlamento navarro democrático (1979-1983).

Coincidiendo con su divorcio, y proponiendo una concepción social, planetaria y ecologista de la economía, en 1981 marchó a Estados Unidos dónde ejerció como profesor en la Universidad de Harvard. Hasta su fallecimiento, con domicilio habitual en Bruselas, participaba en actos propios de su titularidad como jefe de la Casa de Borbón-Parma.

Historia en Navarra

El carlismo como movimiento político ha estado protagonizado por su familia desde el primer tercio del siglo XIX. En 1833, tras la negativa del pretendiente Carlos María Isidro a reconocer como reina a Isabel II, se inició la primera guerra carlista, de hondo calado en Navarra. Luego seguirían otras dos guerras dinásticas, la última entre 1872-1876 . Imprescindible es la aportación del carlismo, liderado entonces por su padre, Javier de Borbón Parma, a la Guerra Civil española con los tercios navarros de requetés. Para el historiador Manuel Martorell, el paso en poco tiempo de un movimiento político-social pujante en la clandestinidad de los años 60 y 70 a un partido de carácter residual “es un misterio por resolver”. Con la democracia, muchos de los seguidores de Carlos Hugo se distribuyeron prácticamente por todo el espectro político de finales de los años setenta, desde UPN a formaciones de izquierda abertzale. Para Martorell, el principal valor de Carlos Hugo consistió en reconducir el carlismo por caminos de modernidad “a partir de una base cristiana en la línea del Concilio Vaticano II “.

Última visita a Estella

La última visita de Carlos Hugo de Borbón a Navarra se produjo este mismo año, en marzo, cuando acudió a la inauguración en Estella del Museo del Carlismo, es decir, del museo, en buena medida, de sus antecesores. Juan Ramón Corpas, consejero de Cultura y Turismo del Gobierno foral, lo recuerda como “un intelectual airoso, elegante y espiritualmente religioso que hablaba con mucho afecto de Navarra y que nos dijo que estaba enfermo. Me pareció un hombre bondadoso de singular aliento utópico”. Carlos Hugo recorrió atentamente más de 180 años de historia familiar. Ayer, con su muerte, finalizó un nuevo capítulo.

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